lunes, 27 de septiembre de 2010

La Mugre Ge

El pasado 27 de enero, el Consejo General Universitario (CGU) aprobó bajo protesta el presupuesto de la Universidad de Guadalajara (universidad pública mantenida con recursos federales y estatales) para el 2010. La cifra alcanzó siete mil cuatrocientos ochenta y cuatro millones setecientos nueve mil seiscientes treinta y un pesos (7,484,709,631 pesos). Es decir, el 27 de enero, los mexicanos -y en especial los jaliscienses- vimos como le asignaban más de siete mil millones de pesos a la UdeG y no dijimos absolutamente nada. Yo no fui la excepción pero me gustaría rectificar mi anterior pasividad.

Durante el último mes, la UdeG se ha manifestado a favor de obtener más recursos para garantizar educación media superior y superior para la juventud jalisciense. Primero, me gustaría dejar bien en claro que realmente no se quién es la "UdeG". ¿Son los 86 mil estudiantes de nivel superior y de posgrado? ¿Son los estudiantes de preparatoria? ¿Son los profesores? ¿Son las planillas estudiantiles y el sindicato de trabajadores de la Universidad? ¿Son los 'Padilla'? No lo sé, ni pretendo descubrirlo en esta ocasión pero, cuando de ahora en adelante me refiera a la UdeG, imaginemos que se trata de toda la comunidad de dicha casa de estudios quienes, en un frente común, se unen para solicitar mayores recursos al pueblo (pues eso son los impuestos, dinero propiedad de los individuos, legítimamente -y legalmente- ganado que se les expropia a cambio de la garantía de que sus derechos naturales son protegidos). Bien sabemos que no es así, que hay mafias, grupos de poder, clientes, sindicatos y demás organizaciones zánganas que buscan como seguir mamando de los recursos públicos, sin embargo, como hoy no tengo evidencia para comprobarle lo anterior a usted, lector, asumiremos lo contrario.

¿Alguna vez se ha preguntado por qué pagamos impuestos? Originalmente se cobraban impuestos bajo el argumento de que los reyes tenían origen divino y, entonces, todos los demás "plebeyos" debíamos de trabajar, rendirles homenaje y además mantenerlos. Sin embargo, tras la aparición de las ideas de Ilustración y tras la Revolución Francesa, esto ya no pareció hacer mucho sentido. Fue así que se creó la idea del pacto social según el cual los gobernados estamos dispuestos a otorgar una parte de nuestro trabajo (impuestos) a cambio de que el gobierno nos provea un marco jurídico justo y eficiente que castigue a aquél que limite nuestros derechos naturales a la vida, la libertad y la propiedad. Es decir, ante las nuevas ideas de libertad, decidimos renunciar a una pequeña parte de nuestra libertad y propiedad, a cambio de la garantía de que nadie puede pisotear nuestros derechos naturales. Renunciamos a nuestra libertad al aceptar que podemos hacer lo que nos plazca, siempre y cuando nuestras acciones no dañen los derechos naturales del prójimo. Renunciamos a nuestra propiedad al pagar impuestos. Sin embargo, nuestra Constitución Política, tan socialista como corporativista, establece que todos tenemos derecho a la educación pública y gratuita. Bajo este argumento, han sido muchos los gobiernos que han buscado ofrecer educación superior a absolutamente todos los mexicanos. Pero, ¿de dónde obtienen esos gobernantes el dinero? El dinero proviene de los impuestos que los mexicanos pagamos a cambio de que se nos garantice la protección de nuestros derechos naturales. La educación superior pública, gratuita y universal ¿es una manera muy creativa, que los gobernantes han descubierto, para proteger nuestros derechos naturales a la vida, la libertad y la propiedad? La respuesta es un definitivo "no". Las pretensiones demagógicas de los gobernantes de garantizar acceso gratuito y universal a los servicios de educación superior no tienen relación alguna con la protección de nuestros derechos. En realidad lo que está pasando es que el gobierno nos quita dinero a unos cuantos (a muy pocos, por cierto) para después transferirlo a otros (muchos, por cierto). Es decir, el gobernante nos "bolsea" y nos quita unas monedas para dárselas a otros pues hay que hacer "justicia social". ¿Es esto válido? ¡De ninguna manera! El gobierno se disfraza de benevolente, altruista y progresista y hace acciones "buenas" con dinero ajeno, dinero que nadie le otorgó con ese fin. El hombre es un ser altruista y virtuoso por naturaleza propia, por lo cual tiende a hacer el bien. Esto es totalmente legítimo siempre y cuando las acciones de altruismo, generosidad y ayuda al prójimo sean producto de una decisión libre. Que el gobierno utilice nuestros impuestos para dar educación a otros no es una decisión libre y, por lo tanto, esta "ayuda a los desprotegidos" y la "justicia social", son razones inválidas para cobrar impuestos.

Aunque ya hemos invalidado las razones que, dicen los políticos, justifican el gaso en educación, ahora analicemos algunas cifras de la UdeG más de cerca. La UdeG recibió 7,484,709,631 pesos mexicanos para 2010. De esta cantidad, 1,375,858,000 pesos se destinaron a la educación media superior (preparatorias). Es así que la educación superior y de posgrado se quedó con 6,108,851,631 pesos. Según el informe de actividades 2010 del rector interino Dr. Marco Antonio Cortés Guardado (página 19), la matrícula en "2009/10 es de 86,792 alumnos". Si hacemos una sencilla división encontraremos que el presupuesto por alumno en 2010 ascendió a la impresionante cifra de 70,384.96 pesos. Así es, mantener a "nuestros" jóvenes en la UdeG nos cuesta 70 mil pesos por año. Es decir, la carrera universitaria en la UdeG tiene un costo de $316,732.33, asumiendo que se termine en nueve semestres. Para los que todavía no se den cuenta de que es extremadamente caro, a continuación algunas cifras que servirán como punto de referencia. Una carrera en la Universidad Iberoamericana Puebla sale en alrededor de 320 mil pesos (apenas 3 mil pesos más que en la UdeG). En la UPAEP (también de Puebla) el costo total de la licenciatura es de 188 mil pesos. En el campus Guadalajara Sur de la UVM el costo total asciende a 331,740 pesos. En realidad, la cantidad de dinero que recibe la UdeG está al mismo nivel que la colegiatura que se cobra en algunas universidades privadas (de buen nivel académico por cierto). Evidentemente el servicio, la calidad de la educación, la calidad de las instalaciones y el servicio es mucho mejor en las universidades privadas ya mencionadas que en la pública. Lo que muchos no entienden es que esto responde a un principio natural del comportamiento humano: ninguna persona cuida el dinero ajeno a menos que tenga incentivos para hacerlo. ¿Cuáles incentivos tienen los directivos y maestros de la UVM para hacer bien su trabajo y satisfacer al cliente? Que si no hacen bien su trabajo, serán despedidos y se quedarán sin empleo. Así es, a diferencia de la secretaria del CUCEI, del rector de la UdeG y del maestro de Economía del CUCEA, los maestros y demás personal de la UVM Campus Guadalajara Sur deben de cuidar su empleo y deben de dar los resultados que les exija la alta dirección si es que quieren permanecer en su empleo. La gran diferencia es que la alta dirección de la UVM cuida a sus clientes, buscando satisfacerlos plenamente, pues saben que el capital de los accionistas tiene que cuidarse y aprovecharse de la mejor manera si quieren tener éxito profesional ellos mismos. Por el otro lado, a los trabajadores de la UdeG les vale cómo se utilicen los recursos, por la sencilla razón que no tienen qué responder a nadie por la eficiencia de estos. En realidad, los administradores de la UdeG están gastando dinero ajeno y no tienen que dar cuentas de ello, ¿cuál será el resultado? Una muy ineficiente utilización de esos recursos.

Entonces, no sólo es inválido quitarle a alguien el producto de su trabajo con el argumento de hacer "justicia social" y entregarlo a otra persona, sino que, además, el mantener una universidad pública como la UdeG va en contra de cualquier lógica económica pues jamás logrará ser tan eficiente (en el largo plazo) como la propia iniciativa privada que arriesga su capital. ¿Y todavía estamos preguntándonos si hay que liberar más recursos para la UdeG? Hacerlo sería ir en contra de los derechos naturales (inalienables) del hombre a la libertad y la propiedad, en contra de toda lógica económica y en contra del pacto social que da origen a esta abstracción que conocemos como México.

Fuentes bibliográficas:

Cortés, M. (2010). "Segundo Informe de Actividades 2009-2010". Rectoría General UdeG. Disponible en <http://www.rectoria.udg.mx/documentos/mensaje_inf2010.pdf>.
Hernández, M. (2007). "El Tec y la UDLA con colegiaturas más caras que universidades de EU". E-Consulta. Disponible en .
UVM. (2010). "Cuotas". Universidad del Valle de México. Disponible en .