martes, 9 de noviembre de 2010

¿Y la reforma fiscal? ¿Ya se nos anda olvidando?

El ser humano, inevitablemente social, se ha organizado en Estados que cumplen una labor vigilante. El Estado es un vigilante de que nuestros derechos más básicos, fundamentales, legítimos y naturales no sean pisoteados por el prójimo. Por ejemplo, nadie puede negarme el derecho a pensar lo que yo quiera, ni a expresarlo. De la misma manera nadie puede negarme el derecho a la propiedad, el cual nace a través de mi trabajo. Finalmente, el Estado debe de garantizar un marco legal que cuide estos derechos, no haga distinciones entre personas (¡parte fundamental!) y penalice al que no cumpla dichas leyes. Es para eso que queremos un Estado. Es esa su tarea, su asignación y la única razón por la que, gozosos, pagamos impuestos.

Hablemos de impuestos, como ya he mencionado, todos pagaríamos muy felizmente nuestros impuestos si supiéramos que el gobierno hizo su tarea (ya definida en el párrafo anterior). Es evidente que no la ha hecho y que, además, ha tenido el cinismo de ponerse a hacer otras cosas que no pedimos. Es decir, ¡dejó de hacer el ensayo que tiene que entregar mañana y se salió de fiesta con los amigos! Independientemente de si ha hecho o no la tarea, veamos cómo nos cobra los impuestos el gobierno. Resulta que a quienes ganan menos de cierto monto, no les cobra impuestos. Resulta que a quienes se dedican a actividades de transporte público les cobra una tasa menor de ISR. Resulta que a quienes compran medicinas no les cobra impuestos pero a los que compran zapatos sí. Resulta que en la frontera se paga menos IVA. ¿Se cumple el principio constitucional de ser todos iguales ante la ley? ¿No hay distinciones entre integrantes del mismo, sí, del mismo, Estado? ¿Es esto justo? ¿Es esto válido? ¿Es legítimo que se nos obligue a pagar los impuestos de otros? Esto constituye un pisoteo de nuestros derechos, en detrimento del patrimonio de unos (profesionistas, empleados, empresarios) para beneficio de otros (productores del campo, transportistas, quienes gastan más en comida y medicinas, habitantes de la franja fronteriza, empresarios que viven en la economía informal). ¿Son unos más que otros? ¿Dónde queda el principio constitucional de igualdad ante la ley?

Por esta razón, la forma de cobrar impuestos más cercana a lo ideal que hasta ahora he descubierto es a través de un impuesto alto al consumo sin excepciones y un impuesto bajo al ingreso. Es decir: IVA generalizado alto y un ISR/IETU generalizado bajo. Esta forma de cobrar impuestos sería la más sencilla y barata -además de ser justa- pues el gobierno cobraría impuestos a través de agentes (empresas) que estarían recaudando el IVA al incluirlo en el precio de venta de sus bienes/productos. Si esta idea (ya comentada por miles antes de mi) es tan buena, ¿por qué llevan tantos años hablando del tema sin aprobarla? ¿Por qué el PRI se opone tajantemente a generalizar IVA para alimentos y medicinas? ¿Por qué los diputados del PRI se han opuesto a un ISR igual para todos, incluidos los transportistas y productores del campo? ¿Por qué el PRD dice que el generalizar el IVA afectará a los más pobres y eso no podemos permitirlo? Simplemente porque los integrantes de dichos partidos políticos no son estúpidos como para descuidar a sus clientes. Al igual que cualquier negocio, lo que están haciendo es satisfacer a sus clientes -lo que les asegura la supervivencia en el mercado político. Los clientes del PRI son las organizaciones del campo, los sindicatos de transportistas y las centrales obrero-campesinas. Los clientes del PRD son las personas generalmente sin comprensión de fenómenos sociales sencillos, sin entendimiento de las variables económicas y con una situación de insatisfacción de sus necesidades más básicas, constituyéndose así en la masa más fácilmente manipulable. Bien, estos partidos están pensando en obtener los votos que necesitan para perpetuarse en el poder y apropiarse de jugosas rentas (así sean nada más las salariales) y no en un esquema fiscal que privilegie la equidad, la justicia, el dar y exigir a cada quien lo que le corresponde, no más y no menos. No soy panista ni de ningún otro partido. De hecho, en otras ideas libres libres me he manifestado en contra de posturas de políticos panistas. Sin embargo, en el asunto fiscal, debo manifestar mi total apoyo a aquél que sugiera una reforma que implique la aplicación de los principios básicos de igualdad y justicia en la forma de cobrar impuestos (IVA generalizado). Quienes han hecho esto han sido exclusivamente los panistas, ¿estamos dispuestos a seguir votando por PRI/PRD? O ¿valdrá la pena votar por el PAN para que obtengan mayoría legislativa y cambien estas leyes en 2012? La respuesta la tienes tu, estimado lector, pero es evidente que el PRI y el PRD seguirán haciendo todo por mantener un esquema tributario inequitativo, injusto, ineficiente y obsoleto.

P.D. Invito a todos los lectores a dejar su opinión en el área de comentarios, sobre todo si no están de acuerdo con parte o la totalidad de mis argumentos.

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